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Yo Académica

Marta Sánchez de la Torre

Desde niña siempre he sentido atracción por conocer más sobre las gentes que habitaron nuestro territorio antes que nosotros, me fascinaba visitar yacimientos arqueológicos y me maravillaba pensar que alguien había construido aquel poblado o había pintado aquellas pinturas en el interior de una cueva mucho tiempo atrás. Por eso, en mi caso tuve claro desde pequeñita que de mayor quería ser arqueóloga.

La segunda de mis atracciones que tengo desde niña es el amor por la montaña, por los caminos libres de contaminación y por esa naturaleza poco antropizada. Me encantaba salir a hacer excursiones y disfrutaba estando al aire libre.

Si a la niña que sonríe feliz en la montaña le dijeran que un día sería arqueóloga y que además se dedicaría a investigar la relación que los grupos del pasado tuvieron con las montañas, creo que sonreiría orgullosa del camino recorrido. Siempre fui muy aplicada en la escuela, y aún recuerdo aquellos profesores que, con su mejor intención, trataban de desviarme del camino que quería emprender, sugiriéndome profesiones mejor pagadas y con más salidas profesionales. Ay, lo de las salidas profesionales, cuántas veces he tenido que escuchar que nunca podría vivir de la Arqueología, y ciertamente, aunque el camino no ha sido fácil, con tesón y mucho esfuerzo, he logrado alcanzar mi sueño de niñez.

Por eso, mi consejo es que no dudes en emprender el camino que quieras, que luches por conseguir tus sueños, aunque a veces parezcan lejanos, porque así, cuando un día mires atrás, puedas sonreír a la niña que un día fuiste y decirle orgullosa que lograste alcanzar su meta.