Desde el instituto siempre sentí curiosidad por el trabajo en el laboratorio y por la investigación. Me encantaba las clases de Ciencias Naturales, especialmente cuando nos llevaban al laboratorio de prácticas y observábamos de cerca los experimentos que daban vida a conceptos que hasta entonces solo había visto en libros. En esos años, antes de tomar una decisión sobre mi futuro académico, me sentí particularmente atraída por la investigación forense y la criminalística. Sin embargo, al llegar el momento crucial de decidir qué carrera estudiar, mi interés fue evolucionando. Decidí orientar mi vocación hacia un campo donde sentía que podría tener un impacto aún más profundo en la vida de las personas cómo es la investigación sobre el cáncer. Fue así como me decidí estudiar Biologíay posteriormente Bioquímica, una disciplina que me ha dado las herramientas necesarias para abordar la complejidad de las enfermedades desde una perspectiva molecular.