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Yo Académica

Diana Roig Sanz

Los libros y la escritura me han acompañado durante toda mi vida, pero fueron un refugio importantísimo durante mi infancia y adolescencia. En esa época era una lectora voraz que se escondía bajo las sábanas con una pequeña linterna para descubrir historias y nuevos mundos en los libros que conseguía de la biblioteca de la escuela o en colecciones de cuentos y libros fantásticos que mi abuela me regalaba. Los libros también me permitieron viajar y recorrer múltiples latitudes e imaginarios, a la vez que sentía una extraña atracción por las matemáticas que en esos años no supe entender ni rentabilizar. Pronto pensé que quería ser escritora, pero esa vocación inicial se convirtió en una carrera investigadora cuando decidí empezar el doctorado en literatura hispánica y, sobre todo, cuando tuve la suerte de trabajar en París con historiadores y sociólogos que cambiaron para siempre mi idea de la literatura como un objeto de investigación en el que no solo es el texto el que prevalece, sino también el contexto en el que ese texto se produce y circula. Completamente seducida por el trabajo de Pierre Bourdieu, y por una mirada más cuantitativa a la circulación del objeto literario, trasladé mis inquietudes cosmopolitas y mi entusiasmo por la literatura y la defensa de las literaturas minorizadas o menos traducidas, al análisis de las relaciones de poder entre culturas y literaturas con una mirada global y descentrada, y con una atención especial al papel de las mujeres y de los mediadores culturales en la historia literaria y la traducción. Estos intereses han culminado, desde hace algunos años, en una investigación muy interdisciplinar que aúna la literatura, la historia de la traducción, la sociologia y la ciencia de datos y se sitúa en el ámbito de las humanidades digitales con la convicción de que las y los investigadores de humanidades y ciencias sociales podemos abrazar la literatura y las matemáticas en un dialogo muy rico, innovador y altamente estimulante.