
De pequeña era una niña muy curiosa. Quería entenderlo todo y hacía preguntas sin parar, y no me quedaba tranquila hasta conocer todos los detalles. Me pasaba las horas en el jardín investigando las hormigas, las frutas y todos los animales que encontraba.
Esa curiosidad nunca me ha abandonado, y hoy es mi trabajo: soy investigadora. Estudio cómo los genes y el cuerpo influyen en las enfermedades que afectan a las mujeres, sobre todo la endometriosis. Es una enfermedad que causa mucho dolor y que muchas veces tarda años en diagnosticarse. Yo también soy paciente de endometriosis, así que sé lo importante que es que alguien se pregunte por qué pasa y cómo podemos ayudar mejor.
Mi trabajo consiste en buscar respuestas: por qué algunas mujeres tienen esta enfermedad, cómo detectarla antes y cómo conseguir que los tratamientos funcionen mejor. También investigo cómo cuidar la salud mental de las mujeres durante el embarazo y después de tener un bebé.
Si eres una niña o una joven a la que le gusta preguntar «por qué?» y no parar hasta entenderlo, la ciencia te necesita. Hacer preguntas, no rendirse y seguir buscando respuestas es lo que hacemos las científicas. Y todavía queda muchísimo por descubrir, especialmente en el campo de la salud de la mujer: quizás lo descubras tú!
