
Desde muy pequeña fantaseaba con idear y crear nuevos mundos. De hecho, mi juguete favorito era un Meccano. También quería saber cómo funcionaban las cosas, lo que me llevó a “torturar” a todos los dispositivos de la casa que caían en mis manos (aunque luego sobraran piezas al volverlos a montar).
Años más tarde, gracias a la ingeniería informática, he podido descubrir, imaginar y construir. Porque ser ingeniera informática no solo te brinda la oportunidad de explorar un campo apasionante, sino que también te coloca en el centro de la revolución tecnológica, buscando soluciones a problemas sociales y proyectando nuevos futuros.
Pero si algo comparto con mi niña del pasado, es la curiosidad, que sigue siendo mi brújula a la hora de explorar universos de conocimiento, y las ganas de jugar, que incluso me han llevado a crear Nobel Run, un juego de mesa para visibilizar a científicas e inventoras, junto a Pablo Garaizar e Iñigo Maestro.
