Responsable: Guiomar Niso Galán
Actividad: El experimento “descubrir fósiles” es una actividad educativa y emocionante que permite experimentar la emoción de la paleontología y la búsqueda de restos prehistóricos.
Material necesario:
● Arena o tierra
● Conchas de mar o caracoles (como «fósiles» enterrados)
● Pinceles pequeños
● Gafas de protección (opcional, pero divertido para que los niños se sientan como verdaderos paleontólogos)
Coste aproximado: 2€
Descripción detallada:
- Preparación del sitio de excavación:
Llena un recipiente grande o una caja con arena o tierra. Este será tu «sitio de excavación». - Entierro de «fósiles»:
Entierra conchas de mar o caracoles en diferentes profundidades en la arena. Asegúrate de ocultarlos bien para que los niños tengan que excavar un poco para descubrirlos. - Equipamiento del «paleontólogo»:
Si tienes gafas de protección, dáselas a los niños para que se sientan como verdaderos paleontólogos. También puedes proporcionarles pinceles pequeños para la excavación. - Inicio de la excavación:
Invita a los niños a comenzar la excavación. Pueden usar las manos o los pinceles para desenterrar los «fósiles». Anímalos a ser cuidadosos para no dañar los «restos». - Observación y clasificación:
Una vez que hayan desenterrado los fósiles, invítales a observarlos y clasificarlos. Pueden comparar las diferentes conchas y discutir cómo podrían haber llegado allí. - Discusión científica:
Después de la actividad, puedes tener una breve discusión sobre lo que significa ser un paleontólogo y cómo los fósiles proporcionan información sobre la vida antigua. Explica que los paleontólogos reales hacen descubrimientos similares, pero con fósiles reales y en lugares específicos.
Este experimento no solo es divertido, sino que también enseña a los niños sobre la importancia de la observación, la excavación y la clasificación en el campo de la paleontología. Además, fomenta la curiosidad científica y la apreciación por la historia de la Tierra.
Edad: Preescolar y primaria, generalmente entre 4 y 10 años.
Este rango de edad es ideal porque los niños en estas etapas están en un período en el que la exploración y el aprendizaje práctico son altamente efectivos y emocionantes.
Para niños más pequeños, como los de 4 a 6 años, la actividad puede centrarse en la experiencia táctil de desenterrar los «fósiles» y en la observación simple de las conchas y caracoles. Se les puede animar a clasificar los hallazgos según su forma, tamaño o color.
Para niños mayores, de 7 a 10 años, puedes introducir una discusión más detallada sobre lo que significa ser un paleontólogo y cómo los fósiles proporcionan información sobre la vida pasada. También puedes agregar una capa adicional de complejidad al enterrar los fósiles en diferentes capas de la «tierra» para simular la estratigrafía.
En general, es importante adaptar la actividad según la edad y nivel de comprensión de los niños, permitiéndoles explorar y aprender de manera divertida y educativa.


